Comer fuera de casa

Comer fuera de casa: situaciones y soluciones

Comer fuera de casa, de nuestra zona de confort (allí dónde tenemos el control de lo que entra en casa, lo que cocinamos o comemos) puede ser a veces complicado.

No obstante, no debemos verlo como una batalla perdida, al contrario, es un buen ejercicio para conocer cómo de lejos estamos de nuestro objetivo (el cuál debería ser Re-aprender a comer, a tomar buenas decisiones entorno a nuestra alimentación y adquirir hábitos saludables) y cuántas herramientas somos capaces de aprender y poner en práctica para conseguirlo.

Por ello, se nos pueden presentar diferentes situaciones, cada una de las cuales, serán un nuevo reto, y por lo tanto, una nueva oportunidad.

 

¿Qué hacer?

  • Recuerda el esquema básico de alimentación saludable: 3
  • 50% verduras, a poder ser tanto crudas como cocinadas, que haya variedad, y que usen buenos métodos de cocción, evitando frituras/rebozados.
  • Proteínas de buena calidad, evitando al máximo lo ultra- procesado, siempre que sea posible. Si no hay otra opción, no pasa nada. Recuerda que estás en la excepción, y lo que cuenta, es que lo hacemos con mayor frecuencia, lo que incorporamos a nuestra rutina, y lo que está bajo nuestro control.

 

Escogeremos siempre que sea posible, una proteína que podamos identificar, como legumbres enteras, o con un mínimo de procesado, como tofu, hummus o soja texturizada. En el caso de productos de origen animal, de nuevo, partes identificables del animal o derivados que podamos identificar, como un huevo o tortilla.

¿Qué no sería la mejor opción? Burgers pre-cocinadas, carne procesada/embutidos…

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  • ¡No temas a los carbohidratos! Ni te hagas su mejor amigo en vano. ¿Son necesarias unas patatas fritas de guarnición? No. ¿Te apetecen? Puedes compartirlas. ¿Existe una opción intermedia, entre fritas y ensalada, como por ejemplo, al horno? Puede ser una genial idea.
  • Las calorías no lo son todo, la calidad, importa mucho más: Que no te preocupen unos nachos con guacamole, sin embargo, ese trozo de triple de tarta de chocolate, o las 3 cervezas comiendo, si son para pensar en la moderación.

Si finalmente, la tarta y/o las cervezas están presentes: No pasa nada, recuerda que estás en una excepción. Y lo importante es que, te analices física y emocionalmente, después de cada comida y valores, si ha valido la pena, las decisiones que hayas tomado, indiferentemente de cuáles han sido. Si has comido ensalada y plancha y te quedaste con hambre, valora la próxima vez acompañar con patatas al horno. Si comiste la tarta y/o cerveza y acabaste con un empacho, valora la próxima vez prescindir de algo.

  • Compañía: Es importante tener en cuenta quienes son nuestros acompañantes, evidentemente, nadie quiere excluir a alguien de un evento, por sus elecciones a la hora de comer. Sin embargo, esto es más frecuente de lo que nos parece.

    Lo importante, no es que coincidáis en vuestras elecciones, si no en aquello que respetáis y que queréis que se os respete. De modo que, un vegetariano y un no vegetariano, pueden comer en armonía, cada uno su plato (uno con carne y otro sin) siempre que haya un respeto entre ambas personas y se tenga en cuenta mutualmente sus deseos.

            Por ello, escogeremos a nuestros acompañantes, siempre que sea posible, acorde a la armonía que se pueda generar entorno a la comida. Nadie debe juzgar a nadie ni un “Tú es que comes fatal” ni un “Tú te has vuelto un radical de la comida” tienen cabida en una reunión que se agradable

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            Por suerte, la sociedad avanzan hacia un cambio en el que el respeto y la inquietud de conocer lo desconocido, nos brindan la posibilidad de ofertar nuevos restaurantes o chiringuitos, incluso bares de tapeo, con una carta más actualizada y con opciones para todos los gustos.

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  • Planificación: Puede parecer algo demasiado costoso, pero es significativamente importante si quieres asegurarte unos mínimos, ya no sólo acorde a tus objetivos, también acorde a tus gustos.

Imagina que no te gusta los garbanzos ni la carne de ciervo, y que por no planificar el viaje/salida, las únicas opciones allí son Carne de ciervo y garbanzos. ¿Qué haces? Evidentemente éste es un caso absurdo, pero podría ocurrir algo parecido.

Por ello, lo mejor, es que escojáis con antelación a qué restaurantes podéis ir, hacer una reserva si es necesario, debatirlo entre todos, mirad la carta. Dejad las sorpresas para otro evento. ¡Todos tenemos acceso a internet, y podemos ver la carta, e incluso filtrar restaurantes por precios y opciones! Démosle un uso realmente pragmático a ello,

Si sospechas que dónde vas a ir no habrá comida que encaje con lo que buscas, ya sea por tu decisión personal de no comer determinados grupos de alimentos, (por ejemplo, veganismo) o bien, por tus condiciones físicas, que no te sientan bien determinados grupos de alimentos (por ejemplo, celiaquía) puedes comer algo en casa que te sacie, y luego comer algo básico con tus amigos.

Es importante recordar que no debemos perder el contacto con la vida social, compartir momentos, risas etc. Sería una pena perdérnoslo por no tener opciones sin gluten o veganas, ¿no?

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  • Los eventos de trabajo cuesta un poco más abordarlo: suele haber una comida establecida, muchas veces picoteo, y para beber suele haber agua o alcohol. El agua es siempre la mejor opción. Y sobre la comida: escoge aquella que sepas que te aportará más saciedad. Recuerda: estamos ante excepciones que no están bajo nuestro control.

Algunas ideas:

  1. Intenta escoger 2 platos, uno de los cuales será enteramente verdura (ensalada, sopa, crema, puré. Wok, salteado, parillada, ratatouille)
  2. El 2º plato, escoge lo que te apetezca de la carta. Si lleva una guarnición frita, podemos evitarla y cambiarla por ensalada o algo al horno. Por ejemplo, en lugar de patatas fritas, patatas al horno.
  3. Para beber, nadie dice que no puedas tomarte un copa, pero piensa si la reunión 6terminará con la comida, o bien, después iréis a tomar algo. En cuyo caso, no es necesario tomar alcohol en cada lugar dónde vayáis. Puedes beber agua durante la comida y tomar algo más tarde.
  4. Te has quedado con hambre y comerías algo de postre? Si tienes mucha hambre, mi consejo es que escojas fruta, si no tienes mucha y además te apetece algo dulce, comparte con algún acompañante, el postre que te apetezca y acompáñalo de té o café.

Y lo más importante, la actividad física debe estar presente siempre, y no como “compensación” ante una situación de excesos.
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Lo primero que debemos hacer, es no cometerlos, y si la situación es de causa mayor o no hemos podido con ello, el ejercicio puede ayudarnos a sentirnos mejor físicamente, e incluso mentalmente, pero es importante recalcar, que no podemos compensar los efectos negativos del alcohol o de una tarta, caminando. Sólo podremos compensar las calorías.

Por ello, mi consejo, es que escojáis siempre en base a vuestros deseos y objetivos

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